Mario Portilla Chaves
Discurso de ingreso

Intercambios léxicos entre el español y el inglés criollo de Limón

Discurso de ingreso en la Academia Costarricense de la Lengua

(leído el 16 de noviembre de 2011 en la Sede de la Academia,

en San José de Costa Rica)

0. Introducción

Cuando recibí la noticia de mi postulación para formar parte de la Academia Costarricense de la lengua me sentí muy favorecido, por la posibilidad de pertenecer a una corporación que ha tenido entre sus miembros a gran parte de los hombres y mujeres de las letras más ilustres de nuestro país. Mi elección para ocupar la silla S de esta Academia, sin duda alguna, ha significado uno de los mayores agrados que he sentido. Doy gracias a mis apreciados colegas académicos el honor de compartir con ellos la misión de cultivar, proteger y estudiar el patrimonio lingüístico costarricense.

No quiero dejar sin mencionar que me honra mucho suceder en esta silla S a los distinguidos intelectuales, escritores y escritoras que me precedieron, tales como su fundador D. Guillermo Vargas Calvo, un verdadero intelectual polifacético. Fue un destacado diplomático, un incisivo periodista, un estudioso de la historia de la literatura, un escritor de cuentos y un hombre de la función pública, que como Director de la Oficina de Estadística impulsó la realización del IV Censo Nacional en 1927, llevado a cabo 35 años después del último registro poblacional de Costa Rica. Otros ocupantes han sido D. Víctor Guardia Quirós, D. León Pacheco Solano, Dª Carmen Naranjo Coto y Dª Anacristina Rossi Lara. Igualmente, me complace mucho suceder en esta silla a Dª Anacristina Rossi, una escritora que se ha dedicado a cultivar una literatura de hondas raíces caribeñas y de inspiración afrocostarricense. Sin duda, esto muestra el interés claro y permanente de la Academia Costarricense de la Lengua por proteger e incluir dentro de su incumbencia todo el patrimonio lingüístico de Costa Rica, así como su herencia literaria en todas sus diversas manifestaciones.

 

1. Historia del contacto entre el español y el inglés criollo en América Central

La presencia inglesa en América Central se remonta a principios del siglo XVII. En 1629 las islas de San Andrés y Providencia fueron descubiertas por el capitán inglés Sussex Cammock.[i] En 1633 tras una expedición del mismo capitán Cammock, los ingleses crearon asentamientos permanentes en la costa de la Mosquitia, en el Cabo Gracias a Dios de Honduras y en Bluefields de Nicaragua. Estos establecimientos figuran entre los asentamientos británicos más antiguos en el Caribe.[ii]

En 1635 los españoles inician una serie de hostilidades en contra de la presencia inglesa en el Caribe Occidental. Ese mismo año la isla de Providencia es atacada desde Cartagena de Indias por primera vez, pero el ataque es rechazado. Finalmente, en 1641 los españoles logran tomar esta isla. Según John Holm ( 1978 [1987]), quizá un buen número de esclavos afrodescendientes, seguramente hablantes de alguna variedad de sabir de base inglesa, escaparían de Providencia durante la conquista española de la isla y se habrían mezclado con indígenas misquitos de la costa nicaragüense.

La expulsión de los ingleses de sus posesiones en las costas centroamericanas sería solo temporal. En 1655, tras un fallido ataque a La Española, una expedición militar logra apoderarse de Jamaica. Esta isla se convertirá en la colonia más importante de los ingleses en la región, desde la cual partirán las principales operaciones de expansión británica en el Caribe occidental.

Las actividades inglesas en la Mosquitia estarán dedicadas sobre todo al contrabando y a la piratería. Los piratas ingleses asolaron el Caribe hispánico, especialmente Centroamérica, entre 1665 y 1689. Paralelamente a la piratería, hubo en toda la costa centroamericana presencia de colonos ingleses, dedicados sobre todo al corte del palo campeche. La migración inglesa a la región fue paulatinamente en aumento durante todo el siglo XVII. Especialmente en la Mosquitia proliferaron asentamientos ingleses, desde Río Negro (o Black River) en Honduras hasta Río Maíz (o Corn River) al sur de Nicaragua.

A causa de la rivalidad entre los imperios inglés y español, la disputa por la soberanía de la Mosquitia se extenderá durante todo el siglo XVIII. Finalmente, en 1787 los ingleses se ven obligados a evacuar la costa mosquita debido a una victoria militar española. Aunque la mayoría de los colonos británicos emigran a Belice junto con sus esclavos, una buena cantidad de hablantes de inglés o de inglés criollo permanece en la Mosquitia.

En 1827 en Bocas del Toro, entonces territorio costarricense, se establece una población importante de afrodescendientes llegados especialmente de Jamaica para la trabajar en construcción de un ferrocarril y luego de un canal interoceánico.

Aunque la presencia inglesa en la zona Atlántica de Costa Rica se remonta por lo menos a la segunda mitad del siglo xvii (Lefever 1993: 52), las primeras familias afrodescendientes de habla criolla inglesa se establecen en la región solo desde principios del siglo xix (Palmer 1986). Estas provenían tanto de la Mosquitia nicaragüense como de la provincia de Bocas del Toro, actualmente territorio panameño.

Finalmente, a partir 1872 comienza la migración intensiva de una población de hablantes de inglés criollo a la provincia de Limón procedente principalmente de Jamaica, quienes llegaron a Costa Rica para trabajar en la construcción de un ferrocarril al Atlántico.

El censo de 1892 contabiliza una población de nacionalidad jamaiquina de 746 personas en el territorio costarricense (el 0,3% de la población total). En la provincia de Limón, el número de personas de esta nacionalidad es de 653, que constituía el 8,7% de la población de este territorio.

Según el censo de 1927, el número de personas afrocostarricenses ascendía a 19.136 en Costa Rica (el 4% del la población total de país). Su número en la provincia de Limón era de 18.003 personas, que equivalía al 55,8% de la población en esta región.

A partir de 1950, en los diferentes censos, el porcentaje de personas afrodescendientes hablantes de inglés criollo se mantien