EL CORAZÓN DEL DESARRAIGO:

LA PRIMERA LITERATURA ESCRITA AFROCOSTARRICENSE

 

Anacristina Rossi

 

Discurso de ingreso en la Academia Costarricense de la Lengua

(leído el 22 de agosto de 2007, en el Centro Cultural de México,

en San José de Costa Rica)

 

 

Las versiones negras del idioma inglés, deben comprenderse bajo la dimensión cultural e histórica que determinó su formación. El esclavista por ejemplo, mezcló en las plantaciones, a grupos de negros de distintos pueblos y tribus, para impedir toda comunicación entre los esclavos. El negro pudo conservar algunos rasgos de su cultura, pero no su idioma original. En este sentido, para el negro, el inglés que habla es su lengua materna. El inglés de Estados Unidos (aunque también lo es el de Inglaterra) es para él casi un segundo idioma.

 

Quince Duncan y Carlos Meléndez

 

 Lo que pretendo al  leerles este discurso es tender un puente para traer al ámbito hispano una literatura para ustedes desconocida. El puente se tenderá  por medio de la traducción. Consideremos, entonces, que esta noche yo traigo a la Academia Costarricense de la Lengua una invitada. Voy a mostrar que en los periódicos en inglés de la primera mitad del siglo veinte en Limón, Costa Rica, publicados por los afroantillanos residentes en dicho lugar, está la primera literatura escrita  afrocostarricense. Esa literatura es mi invitada de esta noche. La llamo afrocostarricense pues a pesar de que los que la escribieron eran antillanos de nacionalidad británica,  residían en Costa Rica, algunos se naturalizaron costarricenses y  todos hicieron su vida en este país. Sus textos quedaron aquí y son tremendamente valiosos, no sólo literariamente, también histórica y socialmente ya que iluminan partes borrosas de la formación de nuestra nacionalidad.

Contamos más de mil ensayos periodísticos y varias decenas de poemas.  Nuestra opinión es que esta literatura es el producto del régimen educativo del imperio británico, de la  agitación intelectual, social y política de la época en general y de los reverendos protestantes en particular, de  la facilidad verbal del oeste africano y de la influencia cultural victoriana, en interacción con la peculiar realidad de Limón. Es una literatura que se manifiesta en ensayos y poemas porque eran las únicas formas publicables, y su carácter es transnacional, transterritorial y transregional sin dejar de estar fuertemente centrada en Costa Rica. El  mejor exponente de esta literatura es el periodista Samuel Charles Nation.

 

Algunas definiciones

Me parece que al ensayo periodístico le conviene una definición sucinta y general, como la que se encuentra en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: «Ensayo: escrito, generalmente breve, constituido por pensamientos del autor sobre un tema, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia».

En la hemeroteca de nuestra Biblioteca Nacional  (la biblioteca Miguel Obregón Lizano) se encuentran periódicos en inglés publicados en Limón entre 1903 y 1952 , con varias interrupciones  (1905 a 1910; 1913 a 1929; 1931 y 1934; 1946 a 1949). Mi corpus de trabajo son los ejemplares de los periódicos en inglés publicados por los afrodescendientes de Limón entre 1910 y 1942. No tendremos en cuenta los periódicos de 1903 a 1905 porque fueron publicados por F.M.H. Wood, el Vicecónsul británico de entonces. Si bien  allí los afroantillanos de todas las clases podían expresarse, como lo demuestra la carta que se incluye en el anexo, no encontramos una producción ensayística  sostenida. Por razones de espacio cerramos el corpus  en 1942, cuando muere el mejor ensayista, Samuel Charles Nation. Pero la producción  continúa hasta 1950.

Como era imposible contar los ensayos y poemas de los periódicos uno por uno, conté la cantidad que se dio durante un año de cada una de las épocas de producción: de 1910 a 1913; de 1929 a 1931; de 1934 a 1942.

 

Los ensayos

The Limón Times, el primer periódico de los afrodescendientes, aparece el 12 de noviembre de 1910 y se mantiene hasta finales de 1911. Desde el 12 de noviembre aparece una columna que se repetirá en cada número: «Foreword», que escribe el reverendo afroantillano Waitte Smith. Por la primera entrega de esta columna, incluida en el anexo,  sabemos que efectivamente es el primer número de un periódico de los afroantillanos residentes en Limón. Entre enero de 1911 y noviembre de 1911 se pudieron contar 105 editoriales de los cuales no pocos podrían calificar como ensayos, y 113 artículos que de los cuales también muchos podrían serlo. Sin embargo, en The Limón Times aún no hay una calidad ensayística constante.

Los textos tocan temas como la historia —Herodoto, James Cook, la Terra Australis—, los territorios del Imperio Británico, los descubrimientos de Sigmund Freud, la Triple Entente, la guerra de los Boers, el movimiento laboral en Limón, la insatisfacción de los afroantillanos súbditos británicos con la United Fruit Company, las responsabilidades del representante de la Corona Británica en Limón, las relaciones entre Jamaica, Inglaterra y Costa Rica, etc. Destacan los del maestro de escuela de Siquirres, Henry Hylton, a quien veremos escribiendo poemas en otros periódicos más adelante.

El encabezamiento del primer periódico de Samuel Charles Nation , el  6 de junio de 1912, dice: The Times: Tri-weekly newspaper. Editor: S.C. Nation. Allí empiezan ensayos de una muy buena calidad, casi siempre los editoriales y artículos del mismo Nation. El periódico se sostiene de 1912 a finales de 1913. Entre el 6 de junio y el 31 de diciembre de 1912 contamos unos 36 ensayos de calidad, de los cuales uno se incluye en el anexo.

Entre 1913 y 1929 no hay periódicos en inglés en la biblioteca. El  2 de noviembre de 1929 tenemos el primer ejemplar después de esa larga interrupción: The Limón Searchlight, Editor and Manager: S.C. Nation. Se mantiene hasta 1931. Entre el 2 de noviembre de 1929 y el 27 de diciembre de 1930 contamos 40 muy buenos ensayos editoriales y unos 58 ensayos periodísticos de temas variados: políticos, jurídicos, artísticos, raciales, económicos, etc.  The Searchlight se interrumpe a finales de 1931 y no es sino hasta 1934 que regresa un periódico en inglés: The Atlantic Voice, la parte en inglés de La Voz del Atlántico. El editor de la sección en inglés es el antillano A. J. Roden. De él sabemos, gracias a Ron Harpelle, que también escribía poemas. En enero de 1935  Nation pasa a ser  editor. Entre el 14 de julio de 1934 y el 29 de junio de 1935 contamos  unos 31 ensayos editoriales y unos 39 ensayos varios.

 

Los ensayos de Samuel Charles Nation

Por la calidad de su producción, por la cantidad de ensayos que escribió y por la relevancia política y humana de los temas que trata, consideramos que Samuel Charles Nation es el mejor ensayista afrocostarricense de la primera mitad del siglo xx. Por lo tanto, es importante detenerse en sus textos.  En The Atlantic Voice del 2 de noviembre de 1934 aparece el siguiente ensayo:

 

The Costa Rican Negro’s place in Costa Rica?

 Among the many items of interest in the Agreement between the Government and the United Fruit Company over the Banana Contract, there is a clause somewhat perplexing. That is the 8th Clause of the Executive’s recommendations to Congress, agreed upon by the Company, which says that “all preferences of work in the Banana Industry must be given to Costa Ricans”, and it goes on to demand that “it is prohibited to employ people of colour in such works in the Pacific Zone.”

This discrimination seems ridiculous and lacking in vision, educated men are really not always wise; to suit the clamour of the rabble here, we find the more prepared ones lending themselves, by their prejudice against a few whose only failure is that they may be born with a different hue but equal in every other respect, to a stupidity bordering on savagery. The Constitution of Costa Rica provides that all races and creeds within the country are free to labour where they please, and in whatever recognized profession they may choose; yet here we find our  (el subrayado es mío) deputies, don Juan Romagosa included, discriminating against a coloured labourer. Is this not ridiculous, (to say the least of it), when we find that 2/3 of the population of Puntarenas are people of coloured origin, being a mixed breed of Negroes and Indians. Besides, thousands of people of colour in this country who are either Costa Ricans by naturalization or by birth are constantly being hunted down and even paid for their votes when election time comes, and great promises held out to them of facilities should their party get in power.

Does this discrimination not seem ill advised? If preference must be shown to Costa Ricans in the public engagements of the country, where does this class come in? How can President Jiménez’s Government now attempt to push them out of the way? Did they not help him into power?

     There are very many highly intelligent and even educated Costa Rican Negroes in this country, how will they stand by and allow this inserted against them? Is it not of paramount importance that some of us should get up a memorial to be sent to the Chief Executive asking his interpretation of this paragraph of the agreement and to enlighten his country men as to a point of citizenship: “Children born of aliens in Costa Rica, not registered in the Consulates of their alien parents, to what flag or country do they belong?”

     Can we not awaken the smouldering embers of the Club Criollo?

 

Les traduzco:

 

¿Qué lugar ocupa el negro costarricense en Costa Rica?

Entre los muchos puntos de interés que contiene el acuerdo entre el gobierno de Costa Rica y la United Fruit Company en relación al Contrato Bananero, hay una cláusula desconcertante. Es la cláusula 8 de las recomendaciones del Ejecutivo al Congreso, aprobadas por la United  Fruit, que dice lo siguiente: “…debe dársele toda preferencia de empleo en la industria bananera a los costarricenses”, y enseguida establece que “se prohíbe emplear  personas de color en la Zona del Pacífico.”

Esta discriminación nos parece ridícula y poco visionaria. Aparentemente las personas no por instruidas son más sensatas. En efecto, para satisfacer el clamor de las turbas vemos a la gente mejor preparada prestándose a una estupidez rayana en la crueldad, todo por albergar un prejuicio en contra de un grupo cuya única falta es haber nacido con la piel un poco más oscura, pues en todo el resto son iguales a los demás humanos. La Constitución de Costa Rica establece que toda persona que viva en Costa Rica, cualesquiera sean su raza y su credo, es libre de trabajar donde desee y en la profesión que escoja. Y sin embargo vemos a nuestros mismos diputados —entre ellos a don Juan Romagosa— discriminando a las personas de color. ¿No suena esto totalmente ridículo si nos ponemos a pensar que dos terceras partes de la población de Puntarenas son de color, ya que son una mezcla de negros con indígenas? Además, cada vez que hay elecciones, los miles de antillanos de color que ya son costarricenses por nacimiento o naturalización se ven cortejados por  políticos que les solicitan su voto y les prometen el oro y el mor si ganan.  Entonces, ¿a tenor de qué se da ahora  esta discriminación?        

Si los costarricenses tienen preferencia en los compromisos políticos del país,  ¿por qué no tienen la misma preferencia los negros que son tan costarricenses como los demás? ¿Cómo puede ahora el gobierno del Presidente don Ricardo Jiménez sacarlos del juego? ¿No lo ayudaron ellos a llegar al poder?

Hay en este país muchos negros costarricenses inteligentes e instruidos y nosotros quisiéramos preguntarles si van a permitir que se inserte en el Contrato esta discriminación. Nos parece de vital importancia que haya una rápida  movilización y se redacte un memorial dirigido al Ejecutivo solicitando su interpretación de la cláusula 8 del acuerdo. Y también que ilumine a sus compatriotas en cuanto al siguiente asunto de ciudadanía: Los nacidos en Costa Rica de padres extranjeros y que no fueron registrados por esos padres en sus respectivos consulados, ¿qué bandera o país los cobija?

Podríamos reavivar los rescoldos aún encendidos de nuestro Club Criollo.

 

Como anotamos antes, a partir del 19 de enero de 1935, Nation se convierte en el editor adjunto de The Atlantic Voice. El  2 de marzo de 1935  Nation escribe el siguiente ensayo editorial, que consideramos literariamente como  uno de sus mejores trabajos:

 

Colonization of British Guiana

 By The Gleaner of Jamaica we note that the Commission sent out by the League of Nations at the instigation of the British Representatives to that international assembly, to investigate the adaptability of the forest lands of the province of Rupununi, British Guiana, for the colonization by the Assyrians of the Mandated Territory of Iraq, who have been declared undesirables by the Armenians, the dominating section of that little Kingdom, have left Guiana on their return to Europe to hand in their report.

Neither Brigadier General Gilbert Browne nor Signor C.R. Giglioli of the Commission would allow an interview by newspapermen on the matter; the only item they gave out was that they had traversed 1,500 miles of jungled territory in their inspection and it was a very healthy and fine country.

 It has long been our opinion that the time has arrived when the British Government should take up the matter of providing a Colony for the many thousands of labourers who have taken the opportunity of migrating from their native lands in search of “Green fields and pastures new” and are now being insulted, snubbed and ill treated in these pastures and fields no longer new or fresh, as is evidenced in the Republic of Panama. Here, so soon as the “Construction of the great waterway”, the work on which they were utilized, was completed they were declared no longer desirable and sent back from whence they came after nearly half a century of settlement.

 In Cuba, to which country they were attracted and also contracted by the thousands when the price of sugar was high and Cuban labour could not cope with the situation, they were again declared undesirable so soon as a change came about in the economic life of the country, and thousands had to be repatriated to the lands of their birth by the Colonial Government, most in a starving condition.

 They experienced similar treatment in Nicaragua and Honduras whither they were transported by the United Fruit Company to institute the most extensive area in the world under banana cultivation. No sooner than the natives of these countries knew how to plant, clean, prune, cut and ship the fruit they were not only asked to vacate but were massacred with little or no protection.

 

 What happens in Costa Rica?

 Right here in Costa Rica what happens? These people were contracted by the late Minor C. Keith and later on by the United fruit Company, constantly, between the years 1872 and 1900 (the writer himself coming under contract in 1899), at a time when not only was native labour inadequate, inefficient and insufficient, to carry on the construction of the Railroad conceded to the British bond holders of the Costa Rica Railway Company, but the health conditions of the territory through which this railway and its consequent improvements had to traverse, were so dangerous and pernicious, the atmosphere so impregnated with yellow and other malignant fevers, the waters of the streams so charged with myriads of deadly germs, that it was considered suicidal to come to work on the Atlantic Coast; yet after sacrificing the lives of thousands of these immigrants from the British West Indies to clear up and make healthy and livable the Province of Limón for the natives of the interior, we find the same insults and condemnations being showered on their heads, the heads of a people who have made Costa Rica the pleasure ground it is for native and tourist alike. They are even told by the National Congress that they must be segregated into isolated corners and not allowed to enter her capital, where the only places of striking interest have been made possible by foreign capital.

 The United Fruit Company, now known here as the “Compañía Bananera de Costa Rica”, is demanded to employ 80 per cent of native labour as against 20 per cent of the foreigners who were brought here by this very Company to make the Park, the Sea Wall, the Custom Houses and their surroundings habitable for this 80 per cent to occupy. What ingratitude. The rest of this colony of wonderful colonizers must therefore wander about, sneaking back into the adjacent Republics, where they are not wanted, to eke out a miserable existence in search of work among strangers who would shoot them down at sight were it not for the fear of the laws of the land.

We have often wondered if the British Consuls at these places have ever brought the impossible conditions imposed on these people, to the attention of Downing Street, and if so, why nothing in the line of a new Colony has been thought of, as is now being done for the despised Assyrians of Iraq. And since, apparently, nothing has been done by the Representatives of His Britannic majesty in these countries, why will not those who are suffering in the manner above outlined, make a loud wail to the British Government for the establishment of such a Colony, whether it be in Africa, British Honduras or Guiana.

     The British West Indian is such a wonderful colonizer that we are venturing to say if a Colony were allotted them, the lands granted at the rate of one dollar per hectare payable in 15 years or earlier if possible, the country opened by the building of highways and railroads on which the people could be employed while their crops are coming into production, there would be developed within two years a wonderful increase in the trade of bananas and other vegetables with citrus and other lines within five years, all within the Empire. This too, in the event of a storm occurring in Jamaica, helps the Producers Association of that island by providing them with an additional and reliable supply from within the confines of the Empire. This increase would in no way affect the United Fruit Company because, in five years time, according to the terms of the new Contract, she will be getting bananas here at twenty five cents per count so as to enable her to pay the European duty and undersell the West Indian fruit.

   We throw this idea out to the U.N.I.A.; they might get up a huge Petition with the “Vista Buena” (sic) of our Consuls here, to be placed before the Jamaica Government or for presentation to Downing Street. The Associate editor of this paper, Mr. S.C. Nation, will willingly work in harmony with any such plan for the relief of these stricken and unfortunate people here and in other Republics.

The opinions of interested parties are invited through these columns.

 

Traduzco:

La colonización de la Guayana Británica

Por el Gleaner de Jamaica nos enteramos de que la comisión enviada por la Liga de las Naciones a la provincia de Rupununi, Guayana Británica, salió ya en dirección a Europa para rendir su informe. Dicha comisión fue enviada a instancias de los representantes británicos ante esa asamblea internacional para investigar si es factible dar las tierras boscosas de la provincia de Rupununi a los asirios de Irak –territorio en mandato-, pues fueron declarados indeseables por los armenios, que son el sector dominante de ese pequeño reino.

Tanto el General de Brigada Gilbert Browne como el Signore C.R. Giglioli, de la comisión, se negaron a dar declaraciones a la prensa sobre el asunto. Sólo informaron que habían atravesado mil quinientas millas de territorio selvático que les pareció bueno y salubre.

Es nuestra opinión  que ha llegado el momento de que el Gobierno Británico tome en serio el asunto de buscar una colonia para los cientos de miles de trabajadores antillanos que emigraron de sus islas natales buscando repastos nuevos y más verdes y ahora se ven insultados y maltratados en esos repastos que ya no son tan nuevos ni tan verdes, como ocurre por ejemplo en la vecina república de Panamá. Allí fueron contratados en la construcción del  canal interoceánico pero una vez terminada la obra y teniendo los trabajadores casi medio siglo de vivir allí, fueron declarados indeseables y devueltos sin más a su tierra de origen.

En Cuba fueron atraídos y contratados  por millares cuando el precio del azúcar estaba por las nubes y la mano de obra cubana no daba abasto. Pero cuando la situación económica del país cambió, fueron también declarados indeseables y el Gobierno Colonial tuvo que repatriarlos, la mayoría en estado de inanición.

Un trato similar sufrieron en Nicaragua y Honduras, donde fueron llevados por la United Fruit Company para establecer el área de cultivo de banano más grande del mundo. Pero cuando los trabajadores originarios de esos países aprendieron a sembrar, limpiar, podar, cortar y embarcar la fruta, no solamente se les pidió a los antillanos que se fueran, también se les masacró sin que nadie o casi nadie lo impidiese.

 

La situación en Costa Rica

 Y en Costa Rica, ¿qué está pasando? Estos trabajadores fueron contratados por  Minor C. Keith y más tarde por la United Fruit  Company de continuo entre 1872 y 1900 –este servidor vino bajo contrato en 1899-. No sólo la mano de obra del país era insuficiente para construir la vía férrea concesionada a los británicos  tenedores de bonos de la Costa Rica Railways. También estaba el problema de que los costarricenses no resistían las condiciones insalubres del territorio a través del cual está vía y sus ramales y mejoras debían tenderse. El terreno era peligroso, la atmósfera estaba impregnada de miasmas malsanos, la fiebre amarilla y otras fiebres persistentes los doblegaban  y las aguas contenían gérmenes mortíferos. Para decirlo brevemente, venir a la costa atlántica era suicida. Por eso se sacrificaron miles de emigrantes de las antillas británicas en la tarea de limpiar y sanear la región- ¿Y qué sucede ahora? Pues que una vez que los antillanos  sanearon la provincia para que la habitaran los costarricenses del interior, llovieron insultos y condenas sobre sus espaldas, las mismas espaldas que se doblaron en el esfuerzo de convertir este lugar en un paraíso  para turistas y nativos. Inclusive el Congreso Nacional ha llegado a decir que estos trabajadores deben vivir segregados en las esquinas más remotas del país y que no deben entrar a la capital, una capital cuyas obras principales se hicieron gracias al capital extranjero.

En la provincia de Limón a la United Fruit Company, conocida aquí como la «Compañía Bananera de Costa Rica», se le ha ordenado emplear un 80% de mano de obra costarricense y sólo un 20% de esos extranjeros traídos a este país por esa misma compañía para construir el tajamar, el Parque Vargas, las aduanas y en general hacer el entorno de Limón habitable para que lo pueda ocupar ese  80%. ¡Qué ingratitud! El resto de estos maravillosos colonizadores se ve entonces obligado a vagar,  a escabullirse a las repúblicas vecinas -donde no los quieren-  para llevar una existencia miserable buscando cómo sobrevivir entre extraños que les dispararían sin miramientos si no tuvieran cierto temor de la ley.

A menudo nos hemos preguntado si los funcionarios consulares británicos de esos lugares le han informado a Downing Street  sobre las condiciones imposibles impuestas a estos emigrantes, y si es así, por qué no se ha pensado en darles una nueva colonia, como se piensa hacer con los despreciados asirios de Irak. Pero aparentemente los representantes de Su Majestad británica en estos países no han hecho nada.

Sugiero entonces a los emigrados antillanos británicos que están sufriendo las indignidades arriba descritas que hagan llegar un intenso lamento al Gobierno Británico para que les gestione la dicha colonia, ya sea en África, Belice o la Guayana Británica. Los antillanos británicos son tan buenos trabajadores que nos atrevemos a vaticinar que si se les diera una colonia —cediéndoles las tierras a un dólar la hectárea pagadero a quince años plazo o antes si fuera posible— y se abriera la colonia con la construcción de vías férreas y carreteras en la que la gente se emplearía mientras se recogen las primeras cosechas, en dos años se habría logrado un cuantioso aumento en el comercio de bananos, y en cinco años en el de verduras y cítricos, todo dentro de los confines del Imperio. Lo anterior también ayudaría a la Asociación de Productores de Jamaica pues en caso de huracán tendrían un suministro estable dentro del Imperio. Este aumento no dañaría de ningún modo a la United Fruit ya que, en un plazo de cinco años según los términos del nuevo contrato bananero, tendrá aquí en Costa Rica bananos a veinticinco centavos por racimo, lo que le permitirá pagar el arancel europeo y vender más barata la fruta antillana.

Lanzamos esta idea a la U.N.I.A.. Podrían redactar una sólida petición con el visto bueno de nuestros funcionarios consulares, para ser sometida al gobierno de Jamaica o a Downing Street. El editor adjunto de este periódico, Mr. S.C. Nation, con todo gusto colaborará con el proyecto para ayudar a esta desdichada gente aquí y en las otras repúblicas.

Se invita a los interesados a que se expresen a través de estas columnas.

 

            Y el 8 de marzo de 1936 Nation escribe el siguiente editorial del Atlantic Voice:        

 

The recent elections

     On Sunday February 9th this Republic passed through the most sensational Presidential election of all times in her history.

     Never has so much interest been exhibited in any other election as was evidenced in this one. It was well known that the Cortés party was immensely strong and influential, but the Beeche party was declared equally powerful. The Communist Party, composed as it was of the labouring masses, was considered a dangerous factor in opposition to the others; both have however been overwhelmingly defeated by don León Cortés and in a manner never even conjectured by his principal adherents. In every province the cortesistas led the votes by more than the aggregate of their opponents, there was not a redeeming district in the whole combat. Cortés won easily, actually playing with his opponents.

The first count reported showed Cortés having 49,471 votes; Beeche, 28,605 and Sáenz, the Communist candidate, 4,547; but the final count disclosed that don León Cortés, of the National Republican Party, had received 53,748 votes, don Octavio Beeche, of the National Party, 30,884, and don Carlos Luis Sáenz, of the Communist Party, 4,693 votes. The number of rejected or spoiled votes amounted to 1,431. Thus it will be seen that 89,325 votes were cast; meanwhile the computers who were entrusted with the handing out of the cédulas for voting stated that nearly 128,000 had been given out by them to persons elegible to vote out of a population of 577,833. What has then become of the remaining 38,000 odd cédulas?

However, tranquility reigns in every corner of the Republic. Having regard to the noise and propaganda made during the campaign, the great consternation among onlookers is the small number of votes secured by the Communist Party; and the question naturally arises, what has become of the adherents, that only 4,618 votes could be mustered, especially after combining with the Labourites and styling themselves the “Bloque of Workmen and Labourers”?

Most persons are of the opinion that the Beeche party would have made a much better showing, but their alleged combination with the Communists, in case the absolute majority was not obtained, crippled their chances of success. And in this direction one cannot help admiring the good judgment of the voters, for when the assassination of Mr. González is considered as also other atrocities threatened and committed by the Communists, who could vote to encourage the strength of such party? A party which denies the civilizing educational influence of the Church on a community, a party which encourages the murder of those who, by their thrift and industry, have managed to mass a few thousand dollars, and the confiscation of their property for distribution among fanatical discontents and enemies of work and thrifty ideas. The Voice of the Atlantic congratulates the good judgment of our voters in upholding the righteousness of the cause of our Institutions (el subrayado es mío).

President Cortés will have a free hand in guiding the enlightened destinies of the country, as he will have no serious opposition in Congress; he has also gained the majority in every municipality. His party will be represented by 32 deputies, while the Nationalists will have only 9 and the Communists two of the 43 composing our Legislative Assembly.

 

Traducción:

Las recientes elecciones

     El domingo 9 de febrero esta república vivió la más asombrosa elección presidencial de toda su historia.

Nunca en este país una jornada electoral había suscitado tanto interés.

Se sabía que el partido de don león Cortés tenía mucha fuerza e influencia, pero se suponía que el partido de Beeche era igualmente poderoso. El Partido Comunista, integrado por las masas trabajadoras, se consideraba un peligroso factor de competencia. Sin embargo, tanto el partido de Beeche como el partido Comunista fueron arrollados por la victoria abrumadora de don León Cortés.

En todas las provincias los cortesistas llevaron la delantera por más del total agregado de los votos de sus contrincantes. No hubo ni un solo distrito que se salvara en esta contienda. Cortés ganó con facilidad, jugando inclusive con sus adversarios.

El primer conteo divulgado dio a  Cortés 49.471 votos, a Beeche 28.605 y a Sáenz, el  candidato comunista, 4.547. Pero el cómputo final reveló que Cortés, del Partido Republicano,  había recibido 53.748 votos, don Octavio Beeche, del Partido Nacional, 30.884 votos y don Carlos Luis Sánez, del Partido Comunista, 4.693 votos. La cantidad de votos rechazados o dañados fue de 1.431; parece, pues, que los votos efectivamente emitidos fueron 89.325. Sin embargo, los funcionarios encargados de entregar las cédulas de votación afirman que se repartieron aproximadamente 128.000 cédulas a personas aptas para votar en una población de 577.833 habitantes. ¿En dónde estarán las 38.000 cédulas que faltan?

Pese a lo anterior, la tranquilidad reina en todos los rincones de la república. En proporción al ruido y a la propaganda que se hizo en la campaña, la gran sorpresa de los observadores es que el Partido Comunista lograra solamente una ínfima cantidad de votos. La pregunta que naturalmente surge es: ¿En dónde estaban sus partidarios cuando sólo pudieron movilizar a 4.618? Y esto a pesar de que los comunistas se unieron con los laboristas en el “Bloque de Obreros y Trabajadores”.

Muchas personas opinan que el partido de Beeche hubiese podido hacer un mejor papel pero el anunciar una alianza con los comunistas en caso de segunda vuelta le perjudicó. En este sentido uno no puede dejar de admirar el buen tino de los votantes, pues si consideramos el asesinato del Sr. González y otras atrocidades cometidas o anunciadas por los comunistas, ¿qué persona en sus cabales podía querer alentar la fuerza de ese partido? Un partido que niega la civilizadora influencia  educativa de la Iglesia católica en las comunidades, un partido que incita al asesinato de aquellos que con su industria y esfuerzo han amasado un capital, y la confiscación de sus bienes para repartirlos entre fanáticos descontentos y enemigos del trabajo.

The Voice of the Atlantic felicita el buen juicio de nuestros votantes al sostener la integridad de nuestras instituciones (el subrayado es nuestro).

El Presidente Cortés tendrá mano libre para guiar los destinos del país ya que no tendrá una verdadera oposición en el Congreso. También cuenta con mayoría en todas las municipalidades. Su partido estará representado por 32 diputados, los Nacionales tendrán sólo 9 y los comunistas 2 de los 43 escaños de nuestra Asamblea Legislativa.

 

Análisis de los ensayos de Samuel Charles Nation

Si se leen cuidadosamente dichos ensayos y los que incluimos en el anexo, y se toma en cuenta que hay en los periódicos examinados alrededor de mil ensayos con una calidad literaria similar,  se debe admitir que existe una literatura ensayística en Limón en la primera mitad del siglo veinte, y que su representante por excelencia es Nation. Una vez probada la existencia de esa literatura ensayística, podemos hablar de sus características.

 

Transnacionalidad, transterritorialidad, transregionalidad

            La característica de contenido más saliente de la primera literatura afrocostarricense en general y de la de Nation en particular  —que al ser en inglés plantea si no debería  llamarse literatura afroanglocostarricense— es  su transnacionalidad. El autor y la mayor parte de la comunidad a la que se dirige son  antillanos súbditos de la Corona Británica que sin embargo viven en Limón y  consideran Costa Rica como su tierra de adopción.  Esto es patente en el primer ensayo, donde Nation se muestra gran conocedor de las leyes y la Constitución de Costa Rica, país del que habla como su tierra de adopción. Sin embargo también  mira su tierra de adopción desde fuera,  desde las nacionalidades jamaiquina y  británica.

 En segundo lugar está su transterritorialidad. Las preocupaciones del ensayista y en general de los miembros de la comunidad afrodescendiente se extienden a través de los territorios de la Corona Británica, y de los del país en que viven o han vivido. Esta transnacionalidad y esta transterritorialidad  son ricas pero problemáticas. La lealtad emocional a su nueva y precaria nacionalidad  —la  del país que les da de comer— hace que cuando sufren discriminación la ofensa sea  triple: temen perder el lugar donde está su sustento, reviven las vejaciones de la esclavitud y quedan ante la realidad del racismo. Sin embargo, luchan contra ese racismo con la instrucción que traen de su primera nacionalidad, como se ve en el primer ensayo.  La ofensa triple se exacerba cuando piden protección a la Corona Británica y esta no llega, como se puede colegir  del segundo  y tercer ensayos.

En tercer lugar está la transregionalidad. El ensayista y muchísimos miembros de la comunidad tienden a identificarse con África o con alguna otra región como tierra prometida, pero su región vital sigue siendo el Caribe, pues los intentos de emigrar a esa tierra prometida —tanto el de Marcus Garvey como el que propone Nation en su segundo ensayo— fracasan.

Nótese a través de los tres ensayos el cambio de perspectiva del autor. En el primero (de 1934) Nation se  preocupa porque con la nueva Ley Bananera  el negro costarricense pierde su lugar  en la población laboral del país. Nation cree que según la Constitución puede y debe tenerlo, e insta a los afectados a que se dirijan a las autoridades y luchen por ese lugar. En el segundo ensayo Nation ya no considera esta alternativa de adaptación. Está desencantado de las autoridades costarricenses y centroamericanas  y llama a los afectados a recurrir a la Corona Británica, ofreciéndose a liderar la iniciativa. Ya sus autoridades no son los diputados de Limón ni el Ejecutivo, como en el primer ensayo,  sino sus representantes consulares, las autoridades Británicas —Downing Street— y el Gobierno Colonial de Jamaica.

En el tercer ensayo Nation vuelve a Costa Rica pero de una manera distinta. Ya no asume como en el primero la distancia del extranjero Britisher (así se llaman a sí mismos algunos de ellos). Habla de la Asamblea Legislativa de Costa Rica como «nuestra Asamblea» y  no sólo de los diputados de Limón como «nuestros diputados». Pero lo más importante es que habla de las instituciones de Costa Rica como «nuestras instituciones». Es como si al no funcionar la alternativa Británica se hubiese resignado a la patria tica y sus instituciones, aunque en su lucidez las reconozca como un poco fraudulentas. Así lo prueba la sutil denuncia que hace de las irregularidades en la elección del Presidente León Cortés. Un dato curioso: la diatriba en contra de los comunistas que lanza Nation se debe a que la comunidad afroaantillana y afrocostarricense culpaba a los comunistas de haber maquinado su exclusión de la población laboral.

Queremos detenernos más tiempo en el segundo ensayo pues es el más representativo de este ensayista y el que mejor resume la problemática general de su comunidad. La colonización de la Guayana Británica, como incontables ensayos de Sam Nation, tiene un excelente inglés. El autor es capaz de resumir y exponer en forma incisiva y sucinta la trágica situación de los trabajadores migrantes afroantillanos en 1935 en Centroamérica y Cuba y plantearse opciones desde una amplia perspectiva. Las referencias a otras calamidades mundiales muestran su amplia cultura y su inmersión en el acontecer político internacional. El punto de vista es transnacional: habla desde la nacionalidad jamaiquina y la estira hasta alcanzar la nacionalidad británica, los intereses del Imperio, pero también asume el punto de vista de alguien que conoce Centroamérica y posee ciertos derechos nacionales por  vivir allí. El texto es  transregional; se habla de la región centroamericana, la región caribeña, la Guyana inglesa, Irak, Africa.

Consideramos que este texto, como muchísimos otros de Nation,  nos habla de una historia que en los territorios hispanohablantes no fue registrada, en gran medida por la barrera del idioma. Gracias a este texto y su traducción hispana,  el resto de la comunidad costarricense puede enterarse de que la famosa prohibición que tenían los afrolimonenses de entrar a la capital —prohibición que tanto a intrigado a los historiadores que no la han encontrado en ninguna ley—  fue una propuesta del Congreso Nacional. También nos permite comprender la causa de la masiva emigración  de la comunidad afrolimonense: el desempleo, pues el artículo 8 de la Ley de Contratación Bananera de 1934 no solamente les prohibió trabajar en el Pacífico —eso todo el mundo lo sabe— sino que en otras zonas prohibió que se contratara más de un 20% de afrodescendientes,  costarricenses o no, lo que dejaba a gran parte de la comunidad sin trabajo. Igualmente ilumina  la razón de las emociones negativas que muchos  afrodescendientes albergaban y albergan hoy contra los costarricenses mestizos y sus gobiernos.  Y además echa una luz sobre la marginalidad creciente de la población afrocostarricense con sus problemas actuales: drogas,  crimen, desempleo secular, deserción  escolar,  exclusión.

Los ejes del ensayo se apoyan entre Costa Rica (Limón) e Inglaterra (Downing Street, en Londres) y lo que podría unir esos dos ejes es un sollozo que si fuera emitido en Limón con suficiente fuerza (a loud wail), podría llegar a Downing Street. La metáfora nos parece fabulosa.

 

Los poemas            

Incluimos los poemas que más nos gustaron o que revelan algún rasgo especial de la comunidad, alrededor de las características ya  mencionadas o de otras que nos parezcan importantes.

 

I’ll soon return

Frankfield Bush where I was born

Reared on sweet potatoes, corn

Breadfruit, yams and cockstone peas

Kalalu with bread and cheese

Hunts my mem’ry without ease

Beck’ning “Come back, come, will you?”

 

Frankfield, by the Minho stream;

I could never, never dream,

While I climbed those guava trees

With my pants above my knees

Driving birds off “goongu” peas,

Ever I’d depart from you.

 

Frankfield in your babyhood,

When old huts about you stood,

Long-shop was your only pride,

Standing by your old roadside-

Road no more than five feet wide;

But was good enough for you.

 

Years have fled and we have grown;

I’m a man now, you a town;

Railroad traffic, since of late,

Pretty buildings up-to-date

Put you in such charming state

That I’m longing more for you.

 

Ever fanned by that cool air

From the Minho running there,

Even when the sun is hot

Frankfield, you’re a favourite spot

And I must forget you not,

So I’ll soon come back to you.

 

Frankfield, claimer of my heart,

Though some hundred miles apart,

Still you hold my constant gaze;

For the happiest of my days,

Compassed in one Mona’s ways

Say I must come back to you.

 

Frankfield, sweet home of my birth

While I’m wandering ‘bout this earth

Searching for my share of gold

To sustain me when I’m old

When my bag no more can hold

I will then return to you.

Can B. Soyes,  The Atlantic Voice, 22 de marzo de 1936

 

Este poema nos sedujo por la manera sutil y poderosa de expresar la nostalgia,  por el excelente manejo de la forma poética para acomodarla a una expresión original —lo que se ve en la rima, por ejemplo— y por la combinación de formas típicamente victorianas (por ejemplo las elisiones como en beck’ning) con elementos caribeños, en especial jamaiquinos, como las guayabas o las goongu peas.  No sabemos nada del autor, pero el yo poético es un yo itinerante que anhela regresar al hogar. Es un modo de expresar poéticamente uno de los rasgos que se ven en la prosa de Nation: la transterritorialidad producida por el desarraigo al que los obligaba la falta de empleo en sus islas.

      

                  Faith and Hope

High hopes that burned like stars sublime,

Go down the heavens of freedom;

And true hearts perish in the time

We bitteriestly needed them.

But never sit we down and say:

“There’s nothing left but sorrow”;

We walk the wilderness today

The promised land tomorrow.

 

Our birds of song are silent now,

There are no flowers blooming,

But life beats in our frozen bough,

And freedom´s spring is coming:

And freedom´s tide comes up always,

Though we may strand in sorrow,

And our good bark, aground today

Shall float again tomorrow

 

Our hearts brood o’er the past, our eyes

With smiling future glisten;

Lo, now the dawn bursts up the skies,

Lean out your souls and listen.

The earth rolls freedom’s radiant way

And ripens with our sorrow,

And the martyrdom today

Gives victory tomorrow.

 

´Tis weary watching wave by wave

And yet the tide heaves onward

We climb like corals grave by grave

Yet beat a path way sunward.

We’re beaten back in many a fray,

Yet never strength we borrow;

And where our vanguard rests today

Our rear shall rest tomorrow.

J.B. Davidson, Limón.   The Searchlight, 24 de enero de 1931

 

Este poema de un limonense cuyas cartas al editor y cortos ensayos aparecen también en los periódicos, nos gusta por su originalidad de ritmo, de tema y de rima. La primera estrofa sobre todo nos parece muy lograda. Se mezclan elementos europeos (the frozen bough) y caribeños (la descripción de la manera en que crecen los corales) en una metáfora  del mejoramiento humano poco pretenciosa y nada moralista. Este tema del mejoramiento humano era una constante en la sociedad victoriana y en la comunidad afroantillana limonense, como veremos más adelante. Es posible que el poema haga alusión a la crisis que  económica y social que azotaba Limón desde 1928.

 

             A queer combination: the o-u-g-h reading wrinkle

July is no time of drought

Rough and tough, enough with Clough

The doughty bough and plough and slough

 

Cough and Gough in a trough

Sought and fought for ought

But nought they brought.

 

Though in although

And dough does well for dough-cough-nough

Through begins throughout,

 

Bought and wrought must go with thought.

And with Thoroughness, Thorough

Was thoroughly bred with Thoroughfare.

H. Hylton H., Limón   The Searchlight, 14 de julio de 1930

 

Este poema, de un profesor de escuela de Siquirres que escribía bastante en el primer periódico afroantillano, The Limón Times, nos llamó la atención por tratar únicamente de palabras, de fonemas del inglés. Su fin no parece ser didáctico sino lúdico: jugar con el idioma.

En los periódicos hay un tipo muy distinto de poemas: moralizantes, edificantes y didácticos,  como los dedicados a gestas y personajes o los numerosos poemas a los periódicos o a los líderes de la comunidad, alabándolos, apoyándolos. Algunos tienen incluso cierto tono elegíaco o cierta emoción épica, como los poemas a Garvey y a la redención del Africa.  Presentamos dos de estos poemas moralizantes. El primero a  Marcus Garvey. El segundo pretende  llamar la atención sobre el relajamiento de las costumbres en Limón.

 

The Call to Africa

Awake! Ye children of the Race

Arise! Take your allotted place

The U.N.I.A. your motto be

Think it, dream it, you shall be free.

 

We have no home, we have no flag

Our course and years have been zig zag

But forward we go in the might of God

To the place our forefathers trod.

 

Comrades and brothers pine no more

The days of sighs are passed and o’er

Let´s clasp our hands and wave the chain

That will link us to Afric´s main.

 

Brothers and sisters heed the call

Marcus calls us one and all

Let us unite with one accord

And put this might program o’er.

J. C. Francis, Bananito, Limón, The Searchlight, 23 de noviembre  de 1929

Los poemas a Garvey expresan de una manera didáctica, moralizante, y por lo tanto menos literaria, el pathos afroantillano del desarraigo. Tras la transterritorialidad y la transnacionalidad  y la transregionalidad está la amargura de no tener un territorio, una región, una nacionalidad que les sea realmente propias.  Estas dos líneas del poema a Garvey: We have no home, we have no flag,/ Our course and years have been zig zag, pueden considerarse el equivalente de la pregunta que en su  primer ensayo desea plantear Nation a las autoridades costarricenses:   “Children born of aliens in Costa Rica, not registered in the Consulates of their alien parents, to what flag or country do they belong?”

Y como en el segundo ensayo de Nation, lo que se propone ante el desarraigo es una tierra prometida.

                

To Leaders of Excursion Trains

                         I

Leaders who bask in white men´s zone,

Can´t you do something for your own!

Why have you always criticised

While you have launched no enterprise?

Yeah, you can lead us much the same

As you have led us in these trains.

                    II

Excursion trains are good to run

But only when ‘tis rightly done;

The principles if all be pure

So many true ones will secure;

This crisis calls for leaders true

To help the suffering, why can´t you?

                    III

Costa Rica, a blessed land

In which excursion trains run grand;

´Tis froth that Guapiles they´d go

But for the money they did so;

Atlantic Negroes all should know

Some better places, why not so.

                 IV

Then go wherever the young can find,

Improvements of all various kind;

‘T will help ambitious ones to rise,

By seeing some new enterprise;

Then to their leaders they will give

Praises to them, yea, while they live.

                V

The crowds that fill these trains so grand,

Are they the best class in the land?

Why decent people stay aside?

Their children they have kept beside,

For these men merit no the right

To lead their children out of sight

                 IX

Yea we want true leaders indeed,

For which we must earnestly plead,

We want wise leaders and profound

To put us on a vantage ground.

Leaders who walk in wisdoms ways

Their names shall have fullness of praise.

Frank Moulton, Pacuarito, Limón, The Searchlight,  2 de agosto de 1930

 

Interacción ensayos/ poemas

Este último  poema  habla de una situación que desató una agria polémica en la comunidad. Como sabemos, desde 1928 Limón atravesaba una enorme crisis comercial, financiera, de empleo y social, por el retiro del mayor empleador de la provincia: la United Fruit Company, y en 1930 la crisis se había ahondado. Además, se discutía en el Congreso Nacional la nueva Ley de Contratación Bananera y los afrodescendientes esperaban con ansias que fuera aprobada para que la United Fruit Company  se estableciera en otros terrenos  y se abrieran de nuevo para ellos las fuentes de empleo. Hay que decir que los afrodescendientes no solamente eran peones bananeros. Por su educación y su inglés ocupaban puesto medios y administrativos en la Compañía, lo que enojaba a los costarricenses mestizos y en especial a las masas trabajadoras.

Por otro lado, en los tiempos de auge del banano, la Northern Railway Company solía prestar sus trenes y maquinistas a la comunidad para que hicieran picnics y excursiones a distintos lugares. Por participar se cobraba una suma que se destinaba a las obras y actividades de la  asociación que organizaba el picnic. No hay que olvidar que en Limón, entre finales del siglo xix y mediados del xx, existieron más de cuarenta organizaciones de socorro mutuo, logias, etc.

En 1930 la United Fruit Co. se estaba retirando pero la Northern Railway Co. seguía allí, pues era el único medio de transporte dentro de la provincia y entre Limón y otras provincias. Los líderes religiosos, para tratar de conseguir los fondos que por la crisis ya no lograban para sus iglesias, volvieron a la costumbre de organizar trenes de excursión. Pero el ambiente y el ánimo de la gente ya no eran los mismos, y por lo que leemos en los periódicos y poemas,  en estas excursiones  se bebía mucho, se bailaba de una manera que algunos calificaban de inmoral, se hablaba un idioma vulgar y poco refinado, se contaban chistes groseros y las parejas se perdían en el campo.

En julio de 1930, S.C. Nation escribió un editorial fuerte y duro contra los líderes religiosos que organizaban estos trenes de excursión. El ensayista no estaba contra las excursiones, pero pensaba que debían tener un objetivo cultural y de mejoramiento humano, que debían servir para conocer otras partes del país y dar ideas a los jóvenes sobre empresas y negocios. A eso hace alusión el poema de Moulton, quien comparte la opinión de Nation.

Ese  editorial desató reacciones adversas entre los líderes religiosos, en especial en un reverendo llamado Ambrose, que le contestó a Nation una carta aún más dura que su editorial, y entre la gente de la comunidad, en particular el corresponsal del periódico de Nation en Siquirres, cuyo pseudónimo es Cyrillo. Durante varias semanas la polémica entre los que se oponían a los trenes de excursión y los que estaban a favor siguió en los periódicos, y se disolvió alrededor de la fecha en que Cyrillo publicó el último poema al respecto, dirigido a Nation, pidiéndole las paces. Lo leeremos entero porque la interacción poema/ ensayos es típica de los afroantillanos de Limón  y si no se lee entero el sentido de esta interacción se pierde:

 

                     Peace

‘Tis eventide –just half past six-

And, having read my Searchlight through,

I’ll take the pleasure now to mix

A wholesome draught and send to you.

(But, by the way, I do descry

A Moulton in poetic glee;

If he can be, then why not I,

Who own a bigger head than he?)

 

And drink it all, dear S.C.N.,

‘Twill make you strong –believe my word-

Which being the case, your agile pen

Will prove twice mightier than the sword.

 

Now, as the fruit of earnest search,

On 12th July –a month aback-

These big excursions by the Church

Became your subject of attack,

Which brought Saint Ambrose, without fear,

Upon the stage with rag to chew

Because you dared to interfere

With what did not belong to you:

But Ambrose dear had quite forgot

That nation means much more than one,

And so as fast as horse can trot

Did he, poor fellow, cut and run.

 

Then came St. Cyr in saintly mood

To take you to a further task

For saying things he thought quite rude,

And things that should keep on a mask.

 

At his you got so very warm

That fires broke out from every side

Causing in hell so great alarm

That fiends went running far and wide

Thus bringing one right up to you,

Who Gazes only in his pot

For Crystals that he’d made to do

A lot of harm and damn your lot.

 

On knowing which you raised a cry

That really sounds much like defeat:

“Your garbage, Cyr, quite blinds my eye,

So from my columns make retreat

And sign peace terms without delay.”

Then think you how the Contract goes

In Congress Hall at San José

For only God in Heaven knows

What will become of you and me

If Congressmen its terms ignore:

And then, not knowing where we’ll be

Let’s be at peace and fight no more.

Cyrillo,  Siquirres, Limón, The Searchlight,  17 de agosto de 1930

 

Antecedentes y contexto cultural y político de la primera literatura escrita afrocostarricense

            Por supuesto que esta literatura no se dio en forma espontánea ni por casualidad. Para escribir mi novela Limón Blues (Alfaguara, 2002) investigué la historia de Jamaica y de Limón entre mediados del siglo 19 y mediados del 20. Esto lo hice en la British Newspaper Library de Colindale, Londres, en The Marcus Garvey Papers —proyecto dirigido por Robert E. Hill, de la Universidad de California en Los Ángeles —, en los Archivos Nacionales y la Hemeroteca Nacional de Costa Rica y en libros de historia jamaiquina y costarricense. Dos hechos llamaron poderosamente mi atención.

El primero es que entre finales del siglo 19 y principios del 20, acompañando la emigración laboral antillana, pastores protestantes particularmente cultos —algunos con grados universitarios como el Dr. Robert Love— viajaban por las islas del Caribe y las costas centroamericanas distribuyendo sus periódicos y panfletos que exhortaban a los trabajadores a instruirse, leer, unirse en gremios y luchar por sus derechos laborales. Algunos de estos pastores eran socialistas fabianos. En Costa Rica hubo varios, citaremos a los más conocidos: el reverendo Graham, aparentemente dueño del primer periódico afroantillano: The Limón Times, y los reverendos Pitt y Waitte-Smith. En un telegrama del 27 de noviembre de 1910 el Gobernador de Limón, Rogelio Pardo, le dice al Ministro de Gobernación que los responsables de la huelga de los trabajadores de St. Kitts «son el Reverendo Waitte Smith y otros reverendos protestantes, éste escribió artículos incitando a la revuelta en el Times de ayer y antier». Waitte Smith fundó en Limón la primera asociación literaria: The Limón Friendly and Literary Association  (Asociación Limonense de Amigos de la Literatura) y Pitt participaba en clubes de debate y oratoria.

El segundo hecho se refiere a las consecuencias de la rebelión de Morant Bay. En Jamaica, en 1860, cuando Paul Bogle y sus compañeros se rebelan, la Corona Británica decide actuar en forma radical para impedir que, como en Haití, la mayoría afroantillana tome el poder. La política del gobierno de la reina Victoria fue alfabetizar al máximo a los afrodescendientes, abriendo escuelas en todos los rincones de la isla. También les dio, al menos de palabra, derechos cívicos, y les infundió el orgullo de ser súbditos del Imperio Británico, el más grande del mundo. Acompañó esta política de repartir ciudadanía, maestros y libros, con el reparto de tierras entre los exesclavos —la pobreza, la falta de empleo y  de tierra habían sido las principales causas de la rebelión—, tierra que por supuesto no fue suficiente. Posiblemente la válvula de escape que evitó una rebelión como la de Haití no fue tanto la educación ni la ciudadanía británica como  la emigración masiva.

Sin embargo, la alta escolaridad, la educación victoriana, la necesidad de expresarse por escrito y la conciencia de sus derechos y deberes cívicos como súbditos británicos estuvieron entre los principales activos de los afroantillanos llegados a Limón.

En libros como The Rise and Fall of the Victorian City, de Tristam Hunt  (Metropolitan Londres, 2006), que describe el tejido social de las ciudades victorianas, se detecta la gran cantidad de rasgos que se  transmitieron a Limón. Está por ejemplo la enorme cantidad de logias y organizaciones de socorro mutuo —en Limón durante la primera mitad del siglo xx había unas cincuenta— además de asociaciones literarias, asociaciones de debates al estilo de Oxford, asociaciones de oratoria, de teatro, coros filarmónicos, etc.

Sostenemos aquí, por lo tanto, que la particular literatura afrocostarricense que se dio en los periódicos de Limón en la primera mitad del siglo xx fue producto de la influencia de los reverendos protestantes y sus periódicos y actitudes, en interacción con la formación y los valores que las políticas victorianas les habían dado a los afroantillanos en Jamaica y otras islas. Pero contribuyen también otros factores no menos importantes: la tendencia mundial a la reivindicación de derechos laborales,  de la cual los afroantillanos se empapaban a través de los periódicos, el clima de relativa libertad que tenían para publicar sus periódicos en  Limón, y la vitalidad y la sutileza verbales que heredaron de su tierra ancestral: África occidental.

 

Influencia cultural victoriana en los periodistas y escritores de la primera literatura afrocostarricense

Es bien conocido que en la época victoriana se pusieron de modas ciertos poetas del pasado, como Richard Lovelace (siglo xvii) y los valores de  hidalguía (chivalry), tales como el honor, la virilidad, el fair play, notorios en las novelas de caballería y las sagas de personajes arturianos tan gustadas en esa época. Tanto Lovelace como la literatura arturiana, por ejemplo  la de Tennnyson o Sir Walter Scout, era  conocida entre los afroantillanos de Limón.

Veamos dos ejemplos. Cuando en 1913 la United Fruit le cierra el periódico a Nation,  en su última edición —la del 28 de julio— el ensayista le dice al Inspector de la Compañía que lo está amenazando con meterlo en prisión […] “that perhaps he left his native   land too early to have read the solace of Richard Lovelace to Althea where he told her that to honest   men: Stone walls do not a prison make /  Nor iron bars a cage” (… talvez había dejado su país natal  muy temprano y no le había dado tiempo de leer las palabras de Richard Lovelace a Altea donde le dice que a un hombre honesto: Los muros de piedra no lo aprisionan / ni los barrotes de hierro lo enjaulan).

El segundo ejemplo está en la polémica que se suscitó en 1911 cuando Marcus Garvey vivía en Limón, y criticó a father Russell, un pastor muy querido. Garvey tenía un periódico en Limón: The Nation,  y los artículos que iban y venían estaban firmados con nombres de  personajes  arturianos de Tennyson como Enid o Enoch, y  ponían de referencia a sir Galahad o las novelas de caballería de Sir Walter Scott.

Veamos los ataques a Garvey:

        “For to attack those whom he dubs Millenial Dawnist Demons” is to make true Sir Walter Scott’s   famous lines in Rhoderick Dhu: / Now gallant Saxon, hold thine own. / No maidens arms are round thee thrown / The grasp of death thy form might feel / Through bars of brass and triple steel. (The Times, 18 de marzo de 1911). [Porque atacar a los que trata de Demonios de la Aurora Milenarista es hacer verdaderas las famosas líneas de Sir Walter Scout en Rhoderick Dhu: Ahora  bizarro sajón enfréntate a  lo tuyo, no hay brazos de doncella alrededor de tu cuello y puedes sentir la garra de la muerte a través del acero y el bronce).

Y el siguiente:  “The writer of the thing –called, by courtesy, an editorial- would be ostracized in a place where English morals and gentlemanly deportment, under the most trying circumstances, mark the man  of erudition. “Champion of Christendom”? Methinks the one claiming or assuming this honour, ought to be ‘sans peur et sans reproche’, a Sir Galahad among men.” [El escritor de la  “cosa” –llamada editorial por cortesía- sería ostracizado en cualquier sitio donde la moral y el comportamiento caballeroso ingleses distinga a la persona de erudición,  aún bajo las más duras circunstancias. ¡”Con que Campeón de la Cristiandad! Me parece que el que reclama o asume este honor debe ser sans peur et sans reproche –sin miedo y sin reproche-, un verdadero Sir Galahad entre los hombres].

Por otro lado, cuando leímos por primera vez la primera estrofa del poema Peace, citado más arriba, las palabras, la cadencia, la rima en octosílabos nos recordaron una estrofa de Mariana, el poema de Tennyson:

Her tears fell with the dews at even;

Her tears fell ere the dews were dried;

She could not look on the sweet heaven,

Either at morn or eventide.

Según historiadores como H. A. Taine, en la época victoriana ya no son los grandes lords los que moldean la opinión pública, sino caballeros y hacendados ricos e instruidos, que se preocupan por el bienestar de su comunidad. Fundan sociedades de beneficencia, supervisan las escuelas y colegios, vigilan la justicia, guían a su comunidad hacia el mejoramiento, aman las largas cabalgatas en buenos caballos, se involucran en la agricultura y la ganadería, son hombres refinados de conducta moral intachable. Esta descripción le calza al dedillo al ensayista  Samuel Charles Nation. A través del periódico dedicó su vida al bienestar de su comunidad gracias a su excelente conocimiento de los dos idiomas, de las dos culturas, de los dos sistemas jurídicos del mundo británico y el mundo costarricense. Sus editoriales y artículos  recogen las grandes batallas que dio a favor de su gente:  por sus derechos laborales, sus derechos en la milla marítima y en los terrenos a lo largo de la línea del tren, por la libertad de expresión, por el mejoramiento intelectual y moral.

Nation combinaba ese activismo incansable, su sed de lecturas y  su versátil pluma con un gusto por la literatura victoriana y por los hermosos caballos de carrera  que criaba en su hacienda de Matina. Por eso queremos cerrar con un ensayo suyo que refleja  su  cultura y su  amor por los caballos:

 

The Horse, still  an impression

As we note the splendour, the beauty of the animals being cared and trained for the Races at Cahuita on Easter Monday, we experience the gladsome conviction that despite his most dangerous competitors of the present age —the motorized vehicle and the mechanical device— the Horse yet holds his own and stoutly refuses the idea that his day of usefulness has forever departed.

For more than three score years we have been hearing that the days of the Horse were numbered. At the advent of the bicycle, we were told the stirrup would be superseded by the pedal.

     At the coming of the automobile with its inflated tyres which inflicted less damage to our roadways, we realized that the splendidly matched pair of attractive trotters would no longer be kings of the public highway. By the appearance of the Tractor, we saw there would no longer be a need for the fine pair of heavily built plow animals, while the introduction of the Truck or Camión induced the belief that the utility of the intelligent, docile, faithful Cart Horse had departed para siempre (sic).

The bombing aircraft relegated into oblivion the glories of the Cavalry which had for eons been the mainstay of the armies of the world, and robbed the cavalier of that glory and admiration possessed by him from the age of Chivalry. Even the pleasing scene of the Lord of the manor attired in his costly coat of red, his knee breeches and his shining top boots astride his favourite mount, gets rearer and rearer; yet despite all these, as we observe our Racers proudly pacing around us, we feel a surge of pride that the Horse is still with us, still holding his own; that he is here for work, here for sport, here to stay.

Though once he only shared with the ox and the ass the privilege of bearing his master’s burden, and has now to do so with the many mechanical devices whose only claim of affinity with the animal kingdom may lie in their much boasted “horse power”, we hold the opinion that instead of disappearing, the usefulness of our equine friend is gradually being restored.

The race track, which brought credit to man’s ingenuity by the production of a lighter, swifter creature than the originally given us by nature, still increases in favour, despite the censuring of the Sweepstake and the Bet, with the Thoroughbred steadily gaining in appreciation and proving himself the Lord of the animal kingdom, the while his thrilling displays in speed and endurance become the King of Sports and the Sport of Kings. Hence he is with us to stay.

     He is still the same as that which bore Wellington to welcome Blucher on the field of Waterloo, the same as that which accompanied King Richard the First throughout his Caladinic warfare on behalf of Christianity and gave England her “Coeur de Lion”. London yet boasts of her Horse Guards, and the British Sovereign still uses the Great Coach of State, drawn by its noted equipment of horses.

     For the Polo Fields, we find new ponies being specially bred with which our Teams cross the oceans to do battle for the upkeep of the game. The Britisher meets the West Indian in the Isle of Springs, the lords of the prairies of Argentina and Brazil pit their skill against that of the North American on these proud mounts. But of far greater import are those who specialize in the Horse for pure love of the animal, and who, when seated on such horses partaking of the healthy exercise, feel themselves veritable Gods of Creation. Yes, whether as a necessity for work or as an aid to manly sport, the Horse has been in the forefront for thousands of years before Pharoah’s [sic] murderous charioteers perished in the Red Sea; and even though the present day material for the preservation of peace or the prosecution of war, for facilitating national transportation or assisting agricultural production has to be immensely metallic, the Horse is still a big business; there still remains a thrill in the mount of a gay animal which only true horsemen or horsewomen can experience. Horse and Pomp, Chivalry and Pageantry have ever been associated and will ever be, despite what rivalry may be encountered in the great and swift movements of an ever changing world.

 

Conclusiones

Existe en los periódicos en inglés publicados por afroantillanos en Limón en la primera mitad del siglo xx una rica literatura poética y, sobre todo, ensayística, cuyo principal exponente es Samuel Charles Nation. Dicha literatura es, sin duda, la primera literatura afrocostarricense.  Nation muere en 1942 y por esa época mueren también otros ensayistas y personas de formación literaria. Sin embargo la producción continúa. El mejor representante de ésta entre 1942 y 1952 es probablemente Jos. A.Tomas.

De mi parte no hay nada forzado ni condescendiente: esos textos son literatura en Costa Rica y en cualquier otra parte del mundo y deben empezar a considerarse así y a tener un lugar en nuestro país.

Los textos brindan  respuestas a interrogantes vitales sobre la constitución de nuestra nacionalidad pero también cuestionan y replantean esa nacionalidad.   Además, como ya vimos, no es una literatura que salga de la nada ni por casualidad. Surge del denso tejido cultural afroangloantillano, en especial jamaiquino, producto del aliento del oeste de África y de tantas intersecciones simbólicas y vitales, especialmente con lo británico victoriano, pero todo adaptado a la particular realidad de Limón. Esta literatura fue parte imprescindible de la trama cotidiana de la comunidad. Fue leída por la mayoría de las personas, por estar en los periódicos. Fue parte de una sociedad que produjo también otras formas de arte: obras de teatro, música, oratoria, cuentos, y es el zócalo cultural sobre el que se alzan los actuales escritores afrocostarricenses.

            Sin duda que el corpus escogido podría ampliarse. Podrían incluirse, por ejemplo, los ensayos que los garveítas enviaban al periódico The Negro World, en Nueva York y los materiales inéditos que algunos escritores dejaron, como  A. J. Roden o  Dolores Joseph. Decidimos concentrarnos en S. C. Nation porque es, sin duda, el más prolífico y el de mejor calidad, pero quisiéramos a algunos que escribieron usando elocuentes pseudónimos: Enid, a Britisher, Marcus Junuis Brutus, ex agricultor,  Multum in parvo, The Man on the Farm,  Africanus,  The Crystal Gazer Critic,  Has been, Jat, Cyrillo, y la única mujer: Sally. Y a los que escribieron con su nombre: E. Pitt, J. W. Gram, Peter Blackman, O. D. Mason, S. D. B., W. A. Petgrave, Dolores Joseph, V. I. James, I. A. Murray, Henry Hylton, Edwin Horde, Shaw Davies, Jos. A. Thomas, J. B. Davidson,  Horace Prendergast, etc.

      Costa Rica  es un territorio plurilingüe, y  esta literatura afroanglocostarricense debe tomar su sitio al lado de la literatura hispanocostarricense, malekucostarricense, bribricostarricense y demás literaturas que vayan siendo recuperadas en este país que por tanto tiempo negó su diversidad cultural y étnica.

 

 

© Anacristina Rossi Lara

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