Historiador costarricense y diplomático de carrera. Ha ejercido importantes cargos en el Ministerio de Relaciones Exteriores; entre ellos, delegado de Costa Rica ante la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas. Es profesor de Historia del Derecho en la Universidad de Costa Rica y en el Instituto Manuel María Peralta, del Ministerio de Relaciones Exteriores. Por sus estudios sobre historia política costarricense recibió el Premio de la Academia de Geografía e Historia, en 1985, y el Premio Antonio Machado, del Instituto de Cultura Hispánica, en 1995.
Es autor de una considerable obra histórica: El despertar constitucional de Costa Rica (1985); Los años de la ambulancia (1989); Los años del voto directo (1993); Los Ministros de Gobernación (1994); Historia diplomática de Costa Rica (1995); Don Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad (1995); Historia del Derecho Costarricense (1997); Los días del Presidente Lizano (1997); Nomenclatura geográfica internacional (2002); Los meses de don Aniceto (2002); Los ordenamientos normativos en la Historia de Costa Rica (2004); La dinastía del café (2006).
Se incorporó como miembro de número de la Academia Costarricense de la Lengua en mayo de 2007, con su discurso «Las continuaciones tempranas del Quijote», que respondió el académico Alberto F. Cañas. Ocupa la silla T de esta institución.