Estatuto de la Academia Costarricense de la Lengua

Sección I

 

Naturaleza, domicilio y fines

 

Artículo i

 

Con el nombre de Academia costarricense de la lengua, se funda una corporación docta, de bien público, para promover y apreciar la lengua española, su depuración, fijeza y unidad. Será Correspondiente de la Española, por lo cual se mencionará así: Academia Costarricense de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española. Su domicilio será la ciudad de San José, pero podrá abrir oficinas en cualquier parte del territorio nacional.

 

Artículo ii

 

La Academia se propone los siguientes fines:

  1. Impulsar el cultivo de la lengua nacional y de las literaturas hispánicas.
  2. Contribuir al desarrollo científico y tecnológico propiciando la forja del aparato lingüístico requerido para dicho fin.
  3. Estimular el conocimiento de las lenguas indígenas locales en relación con sus culturas y el habla del español costarricense.
  4. Fomentar la lectura y crítica de obras literarias, filológicas, lingüísticas, científicas y de cultura general.
  5. Despertar el interés, aprecio y gusto por la depuración, fijeza y brillo de la lengua patria.
  6. Contribuir al incremento del léxico necesario y a las modificaciones y enmiendas de los diccionarios por intercambio de consultas con las obras academias de la lengua y organismos afines del mundo hispanohablante.
  7. Estimular la publicación de obras fundamentales, críticas, expositivas o conexas con el desarrollo idiomático y su papel en el mundo de la cultura.
  8. Evacuar las consultas que autoridades administrativas y judiciales del país, u otras instituciones o individuos interesados en materia idiomática sometan a la Academia para que se pronuncie en lo de su competencia.

 

 

Sección II

 

De los miembros de la Academia

 

Artículo iii

 

Se distinguen en la Academia tres categorías de miembros: de número, correspondientes y honorarios.

 

Artículo iv

 

Pertenecen a la primera categoría ―miembros de número― los académicos correspondientes de la Española y los demás individuos de igual título que la misma haya nombrado para que formen parte de la Academia con sujeción a lo dispuesto en los presentes Estatutos y su Reglamento. El número de miembros de esta categoría no excederá de veintidós. El quórum válido es cinco para dieciocho miembros de número o cualquier cantidad inferior a veintidós; será de seis cuando se hayan completado los veintidós miembros de número.

 

Artículo v

 

Son miembros correspondientes aquellos extranjeros ilustres en alguna rama de la competencia lingüística que pertenecen a otra Academia de la Lengua y la Costarricense los elige para distinguirlos por su sapiencia y compartir sus luces. Estos no serán más de cuatro.

 

Artículo vi

 

Son Académicos honorarios los individuos, nacionales o extranjeros a quienes la Academia confiera ese título como homenaje a sus méritos literarios, lingüísticos, científicos, artísticos o docentes.

 

Artículo vii

 

Los miembros de la Academia Costarricense quedan comprometidos a:

  1. Cumplir las disposiciones del presente Estatuto y su Reglamento.
  2. Asistir con voz y voto a las juntas académicas ordinarias y extraordinarias, salvo casos de fuerza mayor, circunstancia en que deben excusarse.
  3. Asumir las representaciones para las cuales se les designe ante los organismos culturales donde tiene asiento la Academia.
  4. Contribuir con su iniciativa y participación en las actividades que realice o patrocine la Academia.
  5. Tomar parte en las decisiones académicas, mediante el razonamiento y voto respectivos.

 

Artículo viii

 

La calidad de miembro de número se pierde por ausencia del país que dure más de dos años, salvo situaciones especiales que la Academia considere discrecionalmente como aceptables; por falta de asistencia sin causa justa a las sesiones de la Academia durante un año; por renuncia del miembro.

 

Artículo ix

 

Cuando quedase vacante la plaza de un miembro de número, por causa de fallecimiento, de renuncia o por las ausencias a las que alude el artículo anterior, la Academia procederá, en junta ordinaria o extraordinaria, dentro de los tres meses siguientes, a procurar la reposición que haya de ser propuesta a ala Española, que es a quien toca designar sus correspondientes. La elección del candidato recaerá en la persona que por su ilustración, aficiones o competencia literaria y lingü|ística, a la par que por su honorabilidad y cultura pueda figurar dignamente en la Academia. En lo sucesivo, para ingresar en ella, es necesario que se presente una candidatura, apoyada por dos miembros de número. Si dicha candidatura es aprobada, el secretario lo comunicará a la persona propuesta, para que ésta, dentro del término de diez días diga si está de acuerdo con la designación y dispuesto a cumplir con todas las obligaciones que el Estatuto y el Reglamento de la Academia imponen. Si la contestación es afirmativa, se procederá al nombramiento efectivo del nuevo académico. Pasados seis meses sin que se hubiere verificado la recepción ―presentación del discurso de incorporación― esta podrá ser prorrogada por igual tiempo una sola vez. De no llenar ese requisito, tras el vencimiento del segundo plazo, la Academia procederá a designar caduca dicha elección y a efectuar una nueva.

 

 

Sección III

 

De la Junta Directiva

 

Artículo x

 

Habrá una Junta Directiva formada por tres miembros: a. el Presidente o Director; b. el Secretario; c. el Tesorero. Cada uno de los cargos se jercerá por un período de cuatro años [Reforma del 7 de junio de 2000, acta 5-2000].

 

A la Junta Directiva corresponde:

  1. Dirigir las labores de la Corporación.
  2. Administrar el presupuesto y demás haberes de la Academia.
  3. Informar anualmente sobre la marcha de la Academia.

 

Son obligaciones del Presidente:

  1. Ser el representante legal de la Academia con las facultades de apoderado generalísimo, sin límite de suma; ostenta la representación judicial y extrajudicial; podrá sustituir su poder total o parcialmente, revocar sustituciones que hubiese otorgado y formar otros nuevos.
  2. Presidir las juntas ordinarias y extraordinarias.
  3. Convocar a tales juntas por medio de la secretaría.
  4. Autorizar, conjuntamente con el Tesorero, las cuentas procedentes de los gastos que autorizan los acuerdos aprobados en las respectivas juntas.
  5. Firmar las actas junto con el Secretario.
  6. No disponer por sí de los bienes muebles o inmuebles de la Academia, pues todo gasto u operación económica deben ser aprobados previamente por el voto de la mayoría en las juntas académicas.
  7. Presidir otras actividades académicas y asistir él o quien reciba su delegación, en caso de invitaciones oficiales.

 

El Secretario está obligado a:

a.      Elaborar las actas, tramitar la correspondencia ―según las instrucciones del Presidente o los acuerdos de las juntas― así como la de oficio.

b.      Atender la información sobre la Academia y custodiar el archivo.

c.       Transcribir los acuerdos aprobados en las juntas a quien corresponda.

d.      Firmar las actas junto con el Presidente.

e.      Preparar el orden del día en consulta con el Presidente.

f.        Convocar a sesiones ordinarias y extraordinarias con instrucciones del Presidente.

g.      Darles seguimiento a los acuerdos.

h.     Presentar un informe general sobre las labores académicas en la última sesión de cada año.

i.        Custodiar libros, revistas y demás material bibliográfico de la Academia.

 

El Tesorero está obligado a:

a.      Custodiar y administrar los fondos de la Academia de acuerdo con las autorizaciones de esta y de las instrucciones del Presidente.

b.      Autorizar, junto con el Presidente, el pago de las cuentas provenientes de los gastos autorizados en las juntas respectivas, con mención de los respectivos acuerdos.

c.       Llevar los libros de ley y rendir el informe económico anual en la última sesión de cada año.

d.      Inventariar los bienes de la Academia.

e.      Firmar junto con el Presidente o con un directivo en quien aquel delegue su poder, los cheques de las cuentas de la Academia.

 

 

Sección IV

 

De los fondos de la Academia

 

Artículo xi

 

  1. Cualquier asignación que en su beneficio acordare el Gobierno de la República.
  2. Las donaciones que voluntariamente otorguen los académicos, instituciones privadas y del Estado, así como entidades cooperativas nacionales e internacionales, legados, herencias y usufructos procedentes de sus miembros, particulares e instituciones.